Por Manuel

LOS MEJORES INDICADORES DE BOLSA

¿Cuáles son los mejores indicadores de bolsa? ¿Cómo elegir los que mejores resultados ofrecen en el periodo actual? Y cuando digo “actual” me refiero al momento en el que invertimos, ahora, dentro de un año, o cuando sea.

A la primera pregunta, mi respuesta es “ninguno y todos”. Todos porque no discrimino ninguna opinión de un pronosticador o indicador. En principio, todos los pronósticos me valen. Si uno de ellos es malísimo y falla siempre, eso también me ayuda. Siendo extremistas y como ejemplo, si un pronosticador falla siempre que dice que un valor va a subir, ya sé que, cuando lo diga, ese valor no subirá. Es un dato muy bueno. Aunque no ocurre eso nunca, no hay indicador tan malo o tan estable en sus opiniones. Siempre hay una horquilla de más o menos aciertos. Y es por este motivo por el que también respondo “ninguno”. No hay ni uno sólo que sea estable en sus opiniones, ni por asomo. Por lo menos yo no lo he encontrado.

A la segunda pregunta, mi respuesta está en mi sistema. Yo no elijo los indicadores a los que hacerles caso. En mi sistema se eligen ellos solos. Hay periodos en los que unos son mejores que otros, por el motivo que sea. A mí me da igual ese motivo. Más adelante veremos cómo es eso de que mi sistema acepta mejor la opinión de uno o de otro pronosticador. Y actúa en consecuencia.

Dicen que el mercado es como un ente que está vivo y varía su ritmo a menudo. Mi sistema se adapta a ese ritmo automáticamente. O lo intenta.

Mencioné que obteníamos una tabla estadística con los resultados de las opiniones de los pronosticadores (indicadores). De ella sacamos la conclusión de cuanto de bueno es cada uno en ese momento estudiado. Sabiendo la calidad de un pronosticador le aplicamos un valor a su opinión. Esto es un nuevo concepto al que yo llamo “peso”. O sea, para un valor concreto, hoy, cada pronosticador tiene una opinión. Esa opinión tiene un peso. Juntando todas las opiniones, cada una con su peso, obtenemos un “peso total” que apoya (o no) esa opinión general y conjunta.

También veremos más adelante qué debemos hacer con esos pesos totales. Cómo estudiarlos y sacar conclusiones para saber en qué límites debemos, o no, realizar la acción propuesta por todos los pronosticadores en conjunto.

¿Y cómo calculamos el peso que tiene la opinión de un pronosticador? No me enrollaré con esto de momento, pero aplico una fórmula que se basa en la tabla de resultados estudiada como expliqué en anteriores artículos:

EL PESO ES (principalmente, pero hay algunas cosillas más)

1         Directamente proporcional a las veces que el pronosticador ha opinado esa opción (que suben, que se mantienen, o que bajan) Te recuerdo por última vez que no decir nada es lo mismo que decir que el valor no se va mover.

2         Directamente proporcional a las veces que, opinándolo, ha acertado.

3         Directamente proporcional, habiendo acertado, a la variación del valor.

4         Inversamente proporcional a todo lo anterior (más o menos)

Esto son los principales valores que generan el peso de ese pronosticador. Lo explico con ejemplos, para un supuesto de ciclo de estudio de 100 días, analizando si un valor determinado va a subir o no:

Punto 1: Tiene más valor un pronosticador que históricamente ha dicho eso más veces que otro, independientemente de que luego haya acertado o no.  Los puntos 2 y 3 corregirán posibles desviaciones. Vale más, por tanto, uno que predijo 20 veces que uno que sólo predijo una, aunque este último acertara y el primero fallara la mitad de las veces.

Punto 2: Sería el porcentaje de aciertos. Si uno opinó una vez y acertó, tiene un porcentaje de aciertos del 100%. Si otro opinó 100 veces y acertó 75 sólo tiene un porcentaje de aciertos del 75%, pero te garantizo que este último es mucho mejor que el anterior. Ahora entenderás el porqué de la existencia del punto 1. Y aquí aplicamos en la fórmula un corrector basado en el momento que sucedieron los aciertos. Le damos más valor a los aciertos que están más cerca del día de hoy. Tiene más valor un acierto de la semana pasada que uno de hace 3 meses, y este tiene más valor que otro de hace 5 meses. Es decir, el peso de una opinión es mayor si está acertando en este periodo de tiempo y menor si lo hizo hace unas semanas o meses. Por eso digo que el peso se adapta no sólo por los resultados obtenidos, sino también por cuándo estos se obtuvieron. Un indicador puede ser muy bueno globalmente, pero si en estos días o semanas no está acertando su opinión pierde peso.

Punto 3: Si estadísticamente tenemos dos pronosticadores que aciertan más o menos igual, debemos mirar la variación del valor cada vez que aciertan. Es evidente que es mejor un indicador – pronosticador que al acertar que un valor sube, este lo hace un 10%, en contra de otro que aun acertando lo mismo, el valor sólo sube un 2%. O sea, medimos cuánto gana realmente un pronosticador cuando acierta.

Estos 3 puntos primeros, podemos decir que valoran cuanto nos haría ganar un pronosticador si siguiéramos sus opiniones.

Punto 4: aquí calculamos mediante otros datos complejos, cuanto nos hace perder un pronosticador si le hacemos caso a sus predicciones.

La fuerza de cada condición nos lleva al valor numérico del peso. Esta fuerza puede ser variable en los estudios, y su valor varía según los resultados estadísticos, pero muy poco. El sistema se adapta, moviendo esta fuerza hacia los mejores resultados. El 100% del valor del peso es la suma de cada condición, cada una de las cuales aportan:

Punto 1: el 20%

Punto 2: el 35%

Punto 3: el 25%

Punto 4: el 20%

Estos valores, como he dicho, tienen una horquilla de un 3% hacia arriba o hacia abajo. Ya veremos cómo automáticamente esto se adapta sólo.

Manuel – Sistema Bolsa

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